III PARTE
Los Galácticos y Race en la zona Maya.

Al llegar a la península de Yucatán, la nave Zonicar que también era anfibio, saco sus bandas de oruga como tanque, y se desplazo hacia el Sur.
Por las ventanillas podían ver una vegetación exuberante, bandadas de pericos, oscurecía el cielo.
Pasaron por varias ciudades Mayas y llegaron a Tikal.
Fueron recibidos por los sacerdotes Mayas Quiche.
Explicaron que las pirámides, además de observatorios siguiendo el camino de los planetas, las pirámides estaban dedicadas al Sol a la Luna, captaban, energía de Sirio y del cinturón de Orión, como las pirámides de Egipto.
Encontraron construcciones para sacerdotes, astrónomos, matemáticos, chamanes, curanderos, doncellas y jefes de la guardia de protección civil.
Tikal era hermosa. Ciudad increíble.
Tallaban la madera de chicozapote y adornaban con ella los templos. Comían carne de venado, iguana, perico. Pescaban en el mar y hacían viajes a otras ciudades hermanas Mayas en Centroamérica.
Caminos subterráneos los comunicaban con los centros de cultura más importantes, Xochicalco, Teotihuacan, Perú, Egipto.
A la llegada de tan ilustres personas en la nave Zonicar, se convocó a una reunión urgente con todos los señores Mayas.
Noches y días intercambiaron experiencias. Entraron en el silencio tres días. Volvieron a reunirse, los hermanos de Rayana hablaron:
Ragu: Hermanos de
Ragu: El muy venerable señor Atlante dejo para todos este consejo: La sabiduría quedará en manos de los niños.
Las palabras claves y señales estarán en los cantos rítmicos,en las rondas en los juegos. Los ancianos velarán para transmitir las leyendas. Son la riqueza de conocimiento de una humanidad a otra.
El tercero de los hijos del Señor de las galaxias, puso en un petate las cápsulas que había traído de Rayana.
Los pueblos tendrán no solo alimento sino conocimiento y alegría.
El sacerdote Maya de Tikal fue abriendo las cápsulas una a una.
Salieron semillas de fríjol, calabaza, vainilla, café, cacao.
Los Toltecas habían entregado la semilla del maíz que les había entregado el señor Quetzalcoatl. Ellos sembraban algunas plantas que habían domesticado.
Shalim explico la profundidad y distancia de la siembra en cada semilla. Había que buscar la fuerza de la Luna, detectar el agua subterránea. Respetar los cenotes sagrados.
Hermosas doncellas con túnicas blancas, sirvieron aromático te de flores.
Estuvieron un tiempo en Tikal. Después se irían a recorrer las diferentes culturas del planeta y darían el mensaje de Atlantis. Compartieron sus experiencias y regalaron semillas.
La madre tierra giro y giro alrededor de su Sol Kinich Ahau.
Race quedó en Tikal:
Enseño a las doncellas el lenguaje de las nubes, de los sueños.
Aprendió los símbolos de los 17 calendarios Mayas.
A Race le constaba que cada día era bendecido por una energía de color diferente y de frecuencia y vibración del uno al trece.
Había que enseñarse a recibir los diferentes dones y retos.
Importante para cada ser era saber el día de su nacimiento. Había que ver la Luna, el símbolo de los 20 que correspondía a su capacidad, su misión, su reto, su poder y su guía.
Pasaron los años
Una tarde, Race subió a la pirámide del Dios inmaterial Hunab Ku, Sol central de la galaxia. Vestía de blanco y llevaba una diadema en la frente.
Penetró en si misma
Creyó escuchar un leve zumbido arriba de su cabeza. Levanto el rostro y encontró una nave dorada circular.
La nave abrió una compuerta de derecha a izquierda.
Fue lanzada una escalerilla.
Bajo un ser humano, dorado, parecido a los Faraones Egipcios.
Falda blanca, pectoral brillante, cinturón luminoso.
Calzaba sandalias, con cordones debajo de las rodillas.
En la cabeza una diadema dorada y en la mano derecha un bastón de mando con un caracol de remate.
El ser dorado puso sus ojos en los de la Princesa Race.
No habló. Envió sus pensamientos de amor a la linda mujer vestida de Maya. La telepatía no es solo el envío de pensamientos sino de sentimientos.
Race se emociono. Cruzó las manos sobre el pecho. Sollozó.

Race: Padre y rey mío. ¿Tu? ¡Cuánto tiempo sin verte!
Rey: Amada niña mía: El tiempo en esta tierra es solo un suspiro en la eternidad. Recuerda que pediste amar y ayudar.
Si quieres regresar, puedes hacerlo.
Race: Padre mío, no hemos terminado. Sigo en mi misión de amor.
Una nave dorada, se perdió en el cielo
El Señor de las galaxias regresó a su centro.
Los Galácticos y Race siguen aquí entre nosotros.
Dicen que su misión está a punto de terminar...
"El hombre se prepara para llegar a las estrellas".