Radina Segunda Parte  

                                                             II PARTE


...Josua: ¡Canto de amor! ¿Qué digo? Radina, princesa mía, te siento
tan cerca…

Radina se quitó la capa de asteroides y se hizo visible. Quedaron paralizados con la sorpresa.

Radina los abrazó con ternura. Les contó que había salido a buscarlos… Entregó el espejo dimencional para que pasara a Venturina el Príncipe Max y la patrulla salvadora.

Josua estaba mudo. ¿Cómo iba a permitir que la princesa se fuera sola a cumplir la promesa con los Inefables.

Josua: Princesa mía, nunca te he olvidado. Te sigo amando.

Radina se abrazó a Josua, en un abrazo eterno.

La cápsula de diamante, salió de la atmósfera de Saturno, rumbo a Júpiter.

¿Zarime? Se quedó triste, muy triste…

Llegada a Júpiter.

La cápsula de diamante de la Princesa Radina acompañada del comandante de los ejércitos de Venturina su prometido, llegó al planeta Júpiter. Se posó suavemente en medio de fuentes de agua y de una esfera de energía color naranja.

Los seres de Júpiter eran gigantescos, bellos, en servicio y amor a sus semejantes. Dieron la bienvenida a los viajeros.

Júpiter: Bienvenidos hermanos de Venturina.

Radina: Saludos, hermosos seres, venimos a pasar la primera prueba del encuentro con el arco iris de deber-sufrimiento.

Júpiter: ¿Te refieres a la patrulla de rescate interespacial atrapada en Saturno? Ya sabemos que los han liberado. Vemos complacidos que están cumpliendo su palabra.

Josua: La Princesa Radina ha aceptado mi amor. Ahora la acompaño en su misión. Estuve en Saturno sin poder

regresar a Venturina, gracias a su valor la patrulla regreso a nuestro planeta.

Júpiter: Nosotros velamos por el arco iris maravilloso. La prueba consiste en pasar bajo el y recibir la descarga de energía de sus 49 tonalidades y frecuencias.

Josua y Radina fueron llevados hasta lo que parecía el final del planeta más grande del sistema 00071.

Brotaba un arco iris no imaginado, maravilloso. Cada color tenía un sonido y un aroma. Era como escuchar campanitas y oler incienso.

Radina caminó debajo de él. Sintió con todos los sentires. Amó con todos los amores. Sufrió con todos los sufrires y llegó a la paz en el cumplimiento de todos los deberes.

Los señores de Júpiter, enviaron a los Inefables una proyección de ese momento. Radina había pasado la prueba. Gracias a los señores de Júpiter.

Siguieron su viaje…

Llegada a Selene.

La Princesa Radina y su amado Josua llegaron a Selene, satélite de la Tierra. Safir había dicho que aquí encontrarían la primera voz de arrullo.

Un suelo pegajoso, polvoso, aparecía. Cráteres, desolación por fuera, ni viento ni nada que se moviera. ¿Safir estaría en lo cierto?

Un robot de luz blanquísima salió de un cráter, se dirigió a la pareja espacial. Los brazos de acordeón terminaban en pinzas metálicas.

La cabeza era de un material transparente. En el pecho mostraba una caja moduladora de corriente y luces de colores.

Robot: Síganme.

Su metálica voz llegó al cerebro de Radina y Josua.

Penetraron al cráter, a medida que avanzaban, se notaba el movimiento de una civilización increíble de robots, androides y naves pequeñas, tipo esfera.

Bandas movibles los llevaron hasta unas construcciones plateadas. En medio de una torre, un monumento sin igual…Un cerebro y un corazón latiendo.

Eran la mente maestra y el corazón del sistema planetario.

Corazón: La voz de arrullo está en el corazón y en la voz de las mujeres de la Tierra. Cuando cantan y arrullan a sus bebés, se conectan con el sol central y su sentimiento y voz cubren la Tierra y la armonía llega a nosotros.

Cerebro: Princesa Radina y Josua, comandante de los ejércitos deVenturina. Sean bienvenidos, sigan su viaje a la Tierra y busquen a Analí, el hada que quizo amar, ella se convirtió en humana para tener la dicha de tener un bebe y arrullarlo.

Josua y Radina dieron las gracias al corazón y al cerebro del sistema solar, le dijeron adiós al guía robot. Salió la nave diamante hacía el último punto de la misión… ¡La Tierra!

Josua y Radina en la Tierra.

La cápsula de diamante con la Princesa Radina penetró a la atmósfera de la Tierra por el polo sur.


Subió la nave hacia el norte, más arriba del ecuador, se posó en un valle color de rosa. Montañas talladas con dioses, gárgolas, sirenas, cofres, argonautas, elefantes, rostros de culturas antiguas de todo el planeta.

Josua y Radina salieron de la nave a explorar. Al pie de una montaña semejante a un gigantesco Hércules, había una cueva, y dando giros en el aire, una águila blanca.

¿Sería allí donde encontrarían la gota de amor? ¿Ese era el lugar que Safir indicara?

¡Pensar que la Princesa Radina y su amado habían recorrido el universo para llegar a Tepoztlan!

Un amate dorado con raíces al aire vigilaba el paisaje. Radina y Josua entraron en la cueva, se arrastraron por el túnel para llegar a la cámara sagrada… el aire estaba enrarecido, metálico, irrespirable.

El piso se movió, una banda los llevó hasta el centro de la montaña.

Apareció el museo de moléculas de la tierra. Esferas con tetraedros, triángulos, círculos, cubos. Relámpagos y más relámpagos cruzaron arriba de sus cabezas. Miraron una bóveda de estrellas y al final un sol.

Jotrar Rey de las Cavernas, apareció.

Jotrar: bienvenidos, hermanos del espacio. Es el mundo de los elementos físico-químico-eléctricos. Las mil y una combinaciones y formas de vida. Soy Jotrar, guardián del fuego solar de la madre Tierra.

Radina: Te saludamos, Jotrar, soy Princesa Venturina y Josua es mi prometido, comandante de los ejércitos. Estamos aquí buscando la gota de amor.

Jotrar: Están en el sitio indicado, solo que para obtenerla hay que pasar algunas pruebas como pareja.

Josua: Estamos dispuestos, señor de las cavernas.

Radina: Nos gustaría saber si podemos encontrar aquí a Analí, el hada que quizo amar. Según los señores de Selene ella posee la primera voz de arrullo.

Jotrar: Vive en los bosques del norte. Enviare un mensaje para que nos visite. Quiero presentarles a Dorotea, mi amada compañera y mostrarles mi reino.

Jotrar los guió hasta un borbollón de aire húmedo. Descendieron al laboratorio más avanzado del planeta. Estaban los equilibradores en movimiento de la fuerza plasmática.

Jotrar: Nada de lo que hay aquí es desconocido para ustedes, el plasma es el cuarto estado de la materia. Entra como polvo luminoso, desde más allá del sistema solar. Penetra todo lo existente y toma peso al bajar, esta energía parece polvo, líquido, gas y es iridiscente. Mueve todo, al hombre, a los vientos, a los mares, a las estrellas.

Josua: Tienes razón, Jotrar, es el mismo principio en todo el universo.

Dorotea, hija de la madre Luna, compañera del rey del mundo material llegó hasta ellos. Jotrar la puso al tanto de la llegada de la pareja de Venturina. Le dijo también que deseaban la gota de amor y conocer a Analí.

Dorotea les contó que venía de rescatar plantas medicinales y animales pequeños varados en los hielos del polo norte. Jotrar tenía una nave que recorría el doble caracol interno de la Tierra. Salida al norte o al polo sur.

Radina: ¿Podríamos hablar un poco de la prueba de amor?



Dorotea: Entraran en una cámara de luz para librar todas las
batallas del amor verdadero, tiempo, celos, envidia, separación, soledad.

Jotrar: Sería prudente que descansaran esta noche.

Dorotea los guió a sus habitaciones. Encontraron en cada cuarto, canastas con mangos, chirimoyas, agua del deshielo de los volcanes, y flores blancas de casahuate.

Al día siguiente, los seres sombras llevaron a Radina y Josua hasta una cabina flotante. La prueba consistía en soportar todas las pruebas, todos los rostros, todas las emociones. Ser una pareja en amor, era aceptar morir, llorar, soñar, renacer, morir de nuevo una y otra vez.

Difícil, muy difícil, pero no imposible.

Entraron a la cabina, se sentaron, esperaron. Las horas de la Tierra no son las del espacio.

Radina y Josua se miraron a los ojos, se tomaron de las manos, dispuestos a todos los retos por su amor.

¡Y por supuesto que lo lograron!

Jotrar y Dorotea les entregaron la gota de amor, dentro de una rana de cuarzo. Ella sería la guardiana.

Descansaron dos días más. Dorotea los llevó al ojo de agua sagrada de Amatlan y al Valle Sagrado de Tepoztlan.

Al tercer día, Analí llegó:

Nadie imaginaría, ni siquiera José su compañero, que ella había sido una hada. Había renunciado al mundo mágico del reino vegetal y sus poderes para entrar al reino humano donde se encuentra el amor, el dolor, el heroísmo, el deber y el buen hacer.


A la princesa Radina le encanto conocer a Analí.

Analí le enseñó a Radina como conectarse con el amor, a envolver a los hijos pequeños con la música venida de las esferas. Le mostró, que del cielo baja el mensaje, y del corazón de la madre la armonía. Radina aprendió bien. Recordó a los señores de Selene, el cerebro y corazón del sistema solar, gozando con los arrullos de la Tierra.

Llegó el momento de despedirse de Jotrar, Dorotea y Analí.

Cuando la cápsula de diamante despegaba, un movimiento brusco en el eje polar, debido al acercamiento de un astro, hizo que mares, montañas, volcanes, valles, desiertos, se sacudieran.

El agua, el aire, el fuego, ¡no permitían que la gota saliera!

Los seres que la merezcan, la pueden tomar, sentir… pero no salir.

Radina y Josua en los hielos del polo sur.

La cápsula de diamante de la Princesa Radina, fue arrojada a las nieves eternas del casquete del polo sur por un extraño viento.

Estuvieron allí, enterrados por años y años, en los fríos hielos.

Que ironía. Habían recorrido el universo, logrado pasar todas las pruebas, pagado el rescate de los jóvenes de la patrulla de Venturina y se habían perdido en el mundo frío del planeta Tierra.

¿Safir?

La estrella no había podido hacer nada, seguía en el cielo, vigilando, esperando.

El año pasado, llegaron al polo sur, a la estación metereologica, un grupo de investigadores de todo el mundo. Trabajaban en el hielo a pesar de los fríos y de los vientos.

Una mañana:


Científico Ruso: ¿Que hay detrás de ese risco de hielo?

Francés: ¡Una cápsula espacial!

Inglés: El material de la nave parece de diamante.

Ruso: La pareja está en estado de hibernación.

Hindú: La nave no abrirá, a menos que dirijamos a ella nuestra

energía mental.

Los científicos cerraron los ojos. Lanzaron su mente hacia la apertura de la cápsula espacial de Radina.

La nave abrió una compuerta. El oxigeno de la Tierra envolvió a la pareja. La Princesa Radina abrió los ojos como si despertara de un largo sueño. Su lenguaje no era entendido.

Ruso: ¿Decidme camarada, ¿Qué idioma es este?

Francés: Lleva sonidos de todas las lenguas humanas.

El verdadero problema es que Josua no despertaba. Aletargado, no abría los ojos. Cuando los abrió, no recordaba quién era, donde estaba ni quién era Radina.

La princesa pensó en Jotrar. Lo llamó con la mente y el corazón. Sus únicos amigos de la Tierra tenían que ayudar. Tomó la gota de amor que traía en el cuello en la ranita de cuarzo y la colocó en la frente de Josua.

Josua despertó y la reconoció enseguida.

Jotrar había recibido el llamado mental de los príncipes de Venturina. Veloz como el pensamiento llegó en la nave caracol. Sacó de la nave a los amigos y en segundos viajaron por el centro de la Tierra, rumbo a Tepoztlan.

Los investigadores científicos quedaron pasmados, la pareja espacial había desaparecido. Echaron suertes para ver quién se quedaba con la nave.

Safir, la estrella amiga, estaba feliz. Radina y Josua estaban a salvo ahora solo tenían que regresar.

Al llegar a Tepoztlan, Dorotea y Analí los esperaban.

Radina: Jotrar, amigos, no entendemos que ha pasado.

Jotrar: Ha pasado el tiempo. Más no para nosotros. Ha sido un suspiro de cientos de años. Se conjunto el acercamiento de un astro y la negativa de la tierra de dejar salir la gota de amor.

Radina: La utilice. Josua no tomaba conciencia ni me reconocía, la puse en medio de sus ojos y ya ven, está bien.

Dorotea: ¿Cómo van a regresar a Venturina sin su cápsula espacial?

Radina: Agradezco tu preocupación. Ya lo hemos pensado.

Jotrar: Existe en el valle de Tepoztlan, una roca en forma de cubo, desde donde Quetzalcoatl se lanzó al cielo para convertirse en Venus… yo los llevaré.

Dorotea: Desde el cubo sagrado pueden despegar.

Hermoso era el valle sagrado. Dos macizos de montañas señalaban al norte y al sur el mundo divino y el humano. Al acercarse a la roca en forma de dado, la notaron como iluminada, es que es de hierro y cobre. Una antena de magnetismo terrestre.

La Princesa Radina, antes de escalar, pensó en Safir. Solicitó guía y valor. Cruzó por un abismo en el que había el sonido de mil vientos.



Arriba en el dado se colocó con el rostro hacia el sur. Abrió los brazos y se convirtió en un rehilete de cinco aspas de luz blanca. Llamó al amado:

Radina: ¡Jooosuuuaaa!

Josua giró volando hasta ella. Entronco en su corazón y se convirtió en otro rehilete de luz azul.

Radina giró a la derecha, Josua giró a la izquierda, unidos en el corazón y el pensamiento, se elevaron, vencieron así la gravedad terrestre.

La estrella Safir, desde el cielo envió la vibración más alta, el sonido envolvió a la madre Tierra.

Se abrió el túnel de acceso a Urano y los príncipes volaron convertidos en una esfera de energía luminosa.

Allá, mas allá de nuestra vista. Regresaron a Venturina.

Safir, en lo alto, prende y apaga su luz.

Radina y Josua nos guiñen un ojo. Están atentos a lo que estamos pensando y haciendo.


Las piedras del Valle Sagrado de Tepoztlan nos esperan.
Quieren contarnos las claves de todos los secretos de la Tierra.


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