Las Salamandras de Oro

                                                 III Parte


...Las salamandras tomaron la flama azul que brillaba encima de sus cabezas y la depositaron sobre Fer. Salieron despacio. Lo dejaron solo.

 

   Durmió bien esa noche. Al día siguiente Fer salió a dar un paseo. Caminó descalzo en la arena. El monasterio estaba rodeado de una faja desértica. Al caer la tarde, estuvo de regreso. Sonó el gong.

 

   (Efecto gong.)

 

   Las Salamandras de oro lo estaban esperando.

 

   Salamandra 1:   Te deseamos suerte en tu última prueba.

 

   Fer entro a un cuarto con una sola silla con tres patas y un espejo roto en la pared izquierda. Fer se acercó al espejo y se miró. Dio un lastimoso grito.

 

   Efecto: ¿Qué paso? ¿Qué fue lo que vio?

 

   Vio a su propio yo desfigurado. Era como si tuviera lepra. La carne empezaba a caer en pedazos.

 

   En la silla de tres patas apareció el anciano a quien Fer ayudara en el camino.

 

   Anciano:   ¿Qué viste hijo?

 

   Fer:   Vi cuan lejos estoy de ser perfecto.




 

   Anciano:   En esta prueba has perdido parte de ti, mejor dicho, de lo que tú creías que eras.

 

   Fer:   El dolor va más allá del cuerpo.

          Mi espíritu tiembla de amargura. Necesito amarme, aceptarme tal cual soy.

 

   Anciano:   Has pasado la prueba, Fer, debes continuar tu camino.

 

   Fer:   gracias abuelo. Venga conmigo

 

   En ese instante, sobre una plataforma de base cónica, se presentaron tres bellísimas mujeres envueltas en una nube carmesí.




 

   Bella 1:   Has superado las pruebas, Fer.

 

   Bella 2:   Si te casas con cualquiera de nosotras curaras.

 

   Fer:   Gracias bellas entre las bellas. No puedo aceptar. No las amo.

          Mi corazón se lo deje a una pastora.

 

   Las hermosas mujeres quedaron pensativas.

 

   Bella 1:   ¿Creen que la pastora ame a Fer?

 

   Bella 2:   Sentiría mucho que no fuera así.

 

   Bella 3:   Vamos a preguntarle.

 

   Bella 1:   Solo ella puede salvarlo, vamos.

 

   El anciano y Fer se despidieron de Las Salamandras de oro.

Caminaron hacia el pueblo. Las bellas se adelantaron para buscar a la pastora.

 

   Ella seguía con sus borreguitos.

 

   Bella 1:   Hola pastorcita.

 

   Bella 2:   ¿Recuerdas a Fer?

 

   Pastora:   ¿Se refieren al joven que buscaba a Las Salamandras?

 

   Bella 3:   Ha pasado bien las pruebas. El pueblo esta libre del hechizo del mago. ¡Son libres!

 

   Bella 1:   esperan para el mago Chancleto, un castigo ejemplar.

  

   Bella 2:   Pastorcita. ¿Amas a Fer?

 

   Pastora:   ¿Amarlo? No se…

                 Cuando lo conocí, comprendí el susurro del viento.

                 supe de la alegría de reír sin motivo, como si toda la naturaleza estuviera dentro de mi, con el    canto de sus aves, con la dulzura de la hierba humedecida pero…

                 ¿Amarlo? No s酠   

 

   Los ojos de las bellas se encontraron. En voz baja dijeron.

  

   Bella 1:   Así aman los humanos.

 

   Bella 2:   Solo que tomaremos cuerpo en la pastora…

 

   Bella 3:   Pronto, Fer se acerca.

 

   Las bellas mujeres se convirtieron en una nube carmesí y se apresuraron a infiltrarse en el cuerpo de la pastora.

 

   Fer se acercaba. Caminando con dificultad.

 

   Fer:   Hola pastorcita.

 

   Pastora:    Me han dicho que venciste las pruebas de las Salamandras de oro. Me alegro de veras.

                 Pero ¿por qué bajas la cabeza? Mírame a los ojos.

                

   La pastora hablaba con voz dulcísima.

 

   Fer:   Estoy enfermo querida niña. El cuerpo lleno de llagas.   

          No quiero darte lastima.

 

   La pastora nada respondió. Se acerco suavemente y lo beso.

 

   


 

   Pastora:   Se que has sufrido, quizá llorado, no vuelvas la cara atrás.          

                   Si tienes amargura, te doy mi dulzura. Si no tienes alegría, toma la que poseo. Si en la prueba tu alma quedó en jirones, aquí está mi alma para completar la tuya.

 

   Fer la miró con amor. Volvió a creer en el y en ella.

Una transformación increíble empezó a operarse. De repente, su cuerpo, su rostro, su alma, estaban sanos.

 

   Fer:   Pastorcita, tu amor me ha salvado. Ven a compartir mi alegría y la de mi pueblo. Te presento a mi amigo Don Rafael, que ha vivido algunas de mis experiencias. Le he ofrecido un hogar donde haya cariño y alegría.

 

   Pastora:   Bienvenido a nuestro pueblo y a nuestro futuro hogar.

 

   El pueblo entero, vestido de domingo llegó a encontrarlos.

Le contaron que la siembra del algodón de colores seguiría siendo trabajada por ellos. Las ganancias, para todos.




 

   Ignoto, el criado del mago, había hecho una buena acción y ahora tenía a su cargo las ventas y las acciones de servicio a la comunidad.

 

   Fer:   amigos, les presento a la mujer que amo, que me ha apoyado.

          Le pido ahora que se case conmigo. Aquí está Don Rafael. Ya les contará nuestras aventuras.

 

   Tan felices estaban que se les olvidó el mago Chancleto. Lo tenían amarrado de pies y manos.

 

   Fer le preguntó.

 

   Fer:   ¿Por que nos esclavizaste?

 

   Mago:   No lo van a creer… el mundo material me envolvió. Creí que el oro me daría felicidad. Hoy me arrepiento.

       Voz 1:   ¡Castígalo! Mejor… ¡Quemalo!

 

   Fer:   Calma amigos míos. Cierto es. Chancleto hizo mal, pero está arrepentido. Nos ha dejado una industria y nos capacito para tener una mejor manera de vivir. Amigos, aprendimos a trabajar.

          Eso vale mucho. Que la pastora le imponga un castigo. 

 

   Pastora:   Dime mago ¿Aun te queda algo de magia? Conviértete en el hogar de pajaritos y animales pequeños del bosque.

       

   Lo desataron. Junto los dedos índices y clamó.

 

   Mago:   Árbol soy, elemento productor de la vida. Árbol seré hasta el último átomo de esta y de todas mis vidas.




 

   Y se convirtió en este árbol. Se dice que Brisa de Oriente llevó a Ignoto a su palacio de cristal. Fer y la pastora son todavía felices.

 

   Los amiguitos del bosque guardaron silencio. Bebe gorila no había vuelto a hacer travesuras. Sentían simpatía por Chancleto y estaban de acuerdo en seguir teniendo los conciertos, bajo sus ramas.




 

  Bebe gorila se despidió de todos. Dio las gracias al búho por el cuento y a la ardillita Naju por las flores con miel. De pronto, sin que nadie lo pudiera evitar, corrió a abrazar al árbol y le dijo.

 

   Bebe gorila:   Soy tu amigo…promete que nunca más harás magias ni travesuras.




  
Chancleto inclinó sus ramas y sollozo.

 

   Mago:   Eres mi primer amigo. Mi único amigo, no te defraudare.

 

   Los sorprendió el padre Sol que se levanto temprano.

 

   Los pajaritos saludaron la llegada de la ¡Luz!