Pastora: Se que has sufrido, quizá llorado, no vuelvas la cara atrás.
Si tienes amargura, te doy mi dulzura. Si no tienes alegría, toma la que poseo. Si en la prueba tu alma quedó en jirones, aquí está mi alma para completar la tuya.
Fer la miró con amor. Volvió a creer en el y en ella.
Una transformación increíble empezó a operarse. De repente, su cuerpo, su rostro, su alma, estaban sanos.
Fer: Pastorcita, tu amor me ha salvado. Ven a compartir mi alegría y la de mi pueblo. Te presento a mi amigo Don Rafael, que ha vivido algunas de mis experiencias. Le he ofrecido un hogar donde haya cariño y alegría.
Pastora: Bienvenido a nuestro pueblo y a nuestro futuro hogar.
El pueblo entero, vestido de domingo llegó a encontrarlos.
Le contaron que la siembra del algodón de colores seguiría siendo trabajada por ellos. Las ganancias, para todos.

Ignoto, el criado del mago, había hecho una buena acción y ahora tenía a su cargo las ventas y las acciones de servicio a la comunidad.
Fer: amigos, les presento a la mujer que amo, que me ha apoyado.
Le pido ahora que se case conmigo. Aquí está Don Rafael. Ya les contará nuestras aventuras.
Tan felices estaban que se les olvidó el mago Chancleto. Lo tenían amarrado de pies y manos.
Fer le preguntó.
Fer: ¿Por que nos esclavizaste?
Mago: No lo van a creer
el mundo material me envolvió. Creí que el oro me daría felicidad. Hoy me arrepiento.
Voz 1: ¡Castígalo! Mejor
¡Quemalo!
Fer: Calma amigos míos. Cierto es. Chancleto hizo mal, pero está arrepentido. Nos ha dejado una industria y nos capacito para tener una mejor manera de vivir. Amigos, aprendimos a trabajar.
Eso vale mucho. Que la pastora le imponga un castigo.
Pastora: Dime mago ¿Aun te queda algo de magia? Conviértete en el hogar de pajaritos y animales pequeños del bosque.
Lo desataron. Junto los dedos índices y clamó.
Mago: Árbol soy, elemento productor de la vida. Árbol seré hasta el último átomo de esta y de todas mis vidas.

Y se convirtió en este árbol. Se dice que Brisa de Oriente llevó a Ignoto a su palacio de cristal. Fer y la pastora son todavía felices.
Los amiguitos del bosque guardaron silencio. Bebe gorila no había vuelto a hacer travesuras. Sentían simpatía por Chancleto y estaban de acuerdo en seguir teniendo los conciertos, bajo sus ramas.

Bebe gorila se despidió de todos. Dio las gracias al búho por el cuento y a la ardillita Naju por las flores con miel. De pronto, sin que nadie lo pudiera evitar, corrió a abrazar al árbol y le dijo.
Bebe gorila: Soy tu amigo
promete que nunca más harás magias ni travesuras.

Mago: Eres mi primer amigo. Mi único amigo, no te defraudare.
Los sorprendió el padre Sol que se levanto temprano.
Los pajaritos saludaron la llegada de la ¡Luz!
